Pilates a través del método columna sin riesgo

Pilates, un gran remedio para el dolor de espalda

Patricia vagamente recuerda cuándo le dijeron que tenía una escoliosis.  Pero nadie le dio demasiada importancia aunque le pusieron un alza en el zapato izquierdo.  Cuando acabó Bachillerato era una apasionada de la moda y el estilismo y tomó dos decisiones: la primera estudiar peluquería,  y la segunda tirar el alza que no podía llevar con zapatos de tacón.

Acabó sus estudios y rápidamente empezó a trabajar como Ayudante. Aún no habían pasado 6 meses  y fue promocionada alcanzando así su sueño de trabajar a tiempo completo como Oficial de peluquería.

pilates y dolor de espaldaAl poco tiempo, empezó a tener dolor de espalda y cuello. Un buen día, una de sus clientas le observó mientras la peinaba y le dijo: “Patricia, tú tienes siempre una postura horrible”. No entendió el porqué y entonces su clienta le aclaró:  “yo te imagino en una pista de baile, con una botella de agua en una mano y unas tenazas en la otra, con los brazos levantados y doblados,  con los codos hacia afuera y tirando con fuerza de algo pegajoso, como si fuese de un gigante tofe, o algo así.”  Esa es tu postura cuando me peinas y te inclinas sobre mí,  porque yo creo que la altura de la silla no es suficientemente baja para tu estatura”.

Como respuesta, a Patricia le dio un ataque de risa.Veamos… una columna torcida y 8 horas de trabajo 5 días a la semana, como mínimo. Además de los consabidos quehaceres domésticos…  ¿Qué es lo que consiguió Patricia?, Dolor crónico en el cuello, los hombros y la espalda. Esa clase de dolor que no se va con un par de ibuprofenos o un tubo de árnica,  y que va yendo a peor con los años.

En el 2004 tuvo a su hija y cuando tenía unos pocos meses un día su marido le dijo, “¿Sabes que tienes una chepa enorme en el lado izquierdo de tu espalda?”  Patricia hirvió de ira. O sea, que soy como Quasimodo, ¿no?

No tuvo problemas durante su embarazo, pero su escoliosis sacaba ahora su fea cabeza de nuevo, gracias a los ajustes que su espalda había tenido que hacer para mantener el equilibrio.

Visitó varios terapeutas,  intentó trabajar menos horas y consiguió cierto alivio, pero en el 2006 tuvo a su segundo hijo y muchos dolores de espalda.  Una amiga le recomendó que probase con Pilates.  Recuerda que le dijo “Aunque no te cure, hacer ejercicio es siempre algo bueno”. Con las clases de Pilates descubrió qué tenía que hacer con su columna y sus desequilibrios musculares.  “Me enseñaron simples ejercicios que yo podía practicar durante mis actividades diarias: mientras me cepillaba los dientes,  estaba de pie en mi trabajo, parada en un semáforo, mientras paseaba, etc. Activando los músculos de la parte débil y no dejando que la parte fuerte hiciese todo el trabajo, al mismo tiempo que me esforzaba en poner derecha mi espalda y equilibrar perfectamente las dos mitades de mi cuerpo.  Al principio cuando aprendía  cómo hacer esto,  fue duro,  y me requería mucha atención. Lo practiqué por mi misma regularmente y cada vez con menos esfuerzo.”secuencia-edad-columna

Le enseñaron la técnica de visualización del ascensor para conseguir una buena postura antes de empezar una sesión de Pilates y ahora recurre a ella de forma inconsciente para mantener una correcta postura.  Con esta técnica descubrió que es muy importante lograr la alineación de la espalda, la simetría corporal y el equilibrio antes de empezar una sesión de Pilates y que esto se debe mantener durante la realización de los ejercicios, precisamente para desarrollar y fortalecer de forma equilibrada ambas mitades del cuerpo.

Seis meses después de empezar a trabajar con esta técnica  sus dolores eran solo ocasionales y dos años y medio después se hizo una radiografía que comparó con la que tenía de su escoliosis adolescente y comprobó que su columna estaba en muchísimo mejor estado y su dolor casi había desaparecido.  “esta técnica me permite mantener mi espalda con sus curvas naturales y buena salud de columna”.

“Pilates ha cambiado mi vida de más maneras que una,  ahora puedo correr o andar en bicicleta,  cosas que nunca imaginé hacer antes  con mi dolor de cuello y espalda.  Hago Pilates cada día, algunas veces solo 5 minutos pero siempre hago una clase semanal de una hora.  Pilates se ha colado en todos mis movimientos,  de alguna manera hago Pilates todo el tiempo”.