Osteopatia

ACTIVIDAD NO SANITARIA

El fundador de la osteopatía es el Dr. Andrew Taylor Still (1828-1917) Virginia (E.E.U.U.)

Still era hijo de un médico y pastor metodista que le inicio muy joven en la medicina. Su vida de pionero le permitió tener un contacto estrecho e intenso con la naturaleza. A partir de los años 1850, ayuda a su padre, que se ocupa de los indios shawee. Esto le hace vincularse más aún con la naturaleza.

Osteopatia

Desde muy joven Still sufría migrañas y nauseas. Un día, estando en el jardín de su casa, se tumbó en una hamaca reposando la cabeza sobre las cuerdas suspendidas sobre el la base del hueso occipital, ejerciendo una suave tracción del cuello. Este pequeño gesto, le había quitado la tensión muscular en las cervicales, liberando el dolor de cabeza y de las nauseas que le acompañaban. Repitió este acto durante veinte años, cada vez que sentía acercarse un episodio parecido. Entonces se dio cuenta de que ésta práctica suspendía la acción de los grandes nervios y musculatura occipital, armonizando el flujo de sangre arterial.

Este fue el comienzo de la osteopatía, medicina manual, que no ha parado de evolucionar hasta nuestros días de la mano de grandes profesionales e investigadores.

Esta es una disciplina que ha creado otro camino de búsqueda de la salud. El ser humano funciona como un sistema completo de trabajo y tanto su estructura corporal, como sus órganos, sistemas, mente y emociones se hallan todos interrelacionados y son interdependientes entre ellos. En consecuencia, los problemas que afectan al cuerpo estructural alteran también el equilibrio del cuerpo en general y viceversa (físico, energético, emocional y mental).

Dentro de la osteopatía no hay diferentes especialidades, ya que la osteopatía es una; sino que son más bien avances que fueron surgiendo a lo largo de años de investigación y trabajo. A veces suele interpretarse como especialidades pero en realidad unas con complementarias a las otras.

Para poder explicarlo más específicamente, las diferenciamos separadamente pero sólo con fin didáctico.

  • Osteopatía estructural.

Es una técnica manipulativa que actúa sobre la estructura del cuerpo (esqueleto, músculo, ligamento y tejido conectivo) para aliviar el dolor, mejorar la movilidad y restablecer con efectividad la salud en general. Excelente técnica para lesiones agudas y crónicas tipo esguinces, traumatismos de cualquier índole, lumbalgias mecánicas o de repetición (lumbago), ciatalgias (ciática), tendinitis…

  • Osteopatía visceral.

La osteopatía visceral, igual que toda la osteopatía, trabaja desde un punto de vista unitario y multidireccional, siendo las vísceras el asiento de problemas reflejos de su sistema suspensor: la estructura musculoesquelética y del sistema nervioso. La Osteopatía visceral defiende que cuando un órgano tiene restricciones de movimiento no puede funcionar con armonía, lo que supone una afectación a otros órganos, membranas, fascias y estructuras óseas.

El osteópata, practicando una manipulación, puede localizar tensiones atípicas de órganos y así tratarlos para eliminar las posiciones incorrectas y forzadas. La manipulación visceral busca restablecer el movimiento de la zona restringida a través de toques precisos que relajan las tensiones y facilitan la recuperación de la función corporal.

Destinada a tratar problemas tipo estreñimiento, dolores abdominales sin etiología definida, cólicos, problemas menstruales…

 

  • Osteopatía craneosacral (Mecánica y biodinámica)

Está orientada a restablecer las restricciones corporales de una manera suave y profunda. Se basa en el principio encontrado por el Dr Sutherland, discípulo del Dr. Andrew Taylor Still, a principios de 1900. A lo largo de su vida el Dr. Shtherland, a través de múltiples investigaciones y estudios dentro de la rama forense, la fisiología… hace un descubrimiento que se ha convertido en uno de los principios fundamentales del Concepto Craneal. La existencia de un pulso inherente en el cuerpo.

Cuando dos células se unen en el momento de la concepción, comienza una ignición que trae consigo un movimiento, ese movimiento rítmico, impulsa el desarrollo embrionario (antes de la existencia de un corazón y de unos pulmones). Ese es el Impulso Respiratorio Primario que es la expresión física de lo que el Dr. Sutherland denominó el Aliento de Vida.

Cualquier sistema energético (cualquier ser vivo, por ejemplo), tiene que tener su expresión física en la anatomía y fisiología del cuerpo. El Dr. Sutherland descubrió que el Impulso Respiratorio Primario tiene sus raíces anatómicas en las estructuras asociadas y unidas a la duramadre. La duramadre es la membrana que rodea el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso central. El Dr. Sutherland considera este sistema, con todos los fluidos y las estructuras que se encuentran directamente unidas a él, como el Mecanismo Respiratorio Primario.

Este mecanismo se compone de cinco aspectos interrelacionados que son los principios fundamentales de esta terapia:

1) LA FLUCTUACIÓN INHERENTE DEL LÍQUIDO CEFALORRAQUIDEO, es decir, la fluctuación del líquido cefalorraquídeo impulsado por el aliento de la vida entre las meninges.

 

2) LA MOTILIDAD INHERENTE DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL o movimiento interno del cerebro y de la médula espinal.

3) EL SISTEMA DE MEMBRANAS DE TENSIÓN RECIPROCA, que son las membranas que contienen al líquido cefalorraquídeo

4) LA MOVILIDAD DE LAS SUTURAS CRANEALES o movimiento libre de ellas.

5) EL MOVIMIENTO INVOLUNTARIO DEL SACRO ENTRE LOS ILÍACOS.

 

Este impulso puede ser percibido como un movimiento respiratorio suave en todas las estructuras que componen el sistema craneosacral (encéfalo, médula espinal, líquido cefalorraquídeo, meninges, huesos craneales, vertebras, pelvis y sacro) y se trasmite también a todos los órganos y tejidos corporales a través del sistema tubular de los nervios.

Nuestro cuerpo tiende a la Salud y siempre busca mecanismos para salvarnos y defendernos. A esto se refiere el Dr. Sutherland cuando habla de la gran capacidad del cuerpo de autocuración. Las experiencias de nuestras vidas, todas y cada una de ellas, marcan nuestro cuerpo y su manera de actuación. (Por ejemplo: un estrés continuado, provoca una generación continua de cortisol, una expresión de angustia en nuestra cara, una alteración de nuestro sistema digestivo, una elevación de nuestro diafragma provocando un acortamiento de la respiración, una mala oxigenación de nuestras células…y así sucesivamente hasta que empiezan a llegar los síntomas de verdadero malestar.

El osteópata craneosacral experimentado es capaz de escuchar el cuerpo y ayudar a esta gran capacidad de autocuración, deshaciendo las tensiones reflejadas en el cuerpo a través de la escucha del Mecanismo de Respiración Primario.

El objetivo es localizar los desequilibrios del sistema craneosacral en todo el cuerpo y ayudar a llevarlos de nuevo a la normalidad, mediante el trabajo sutil en los tejidos conectivos que envuelven nuestros órganos y en definitiva conectan todas las partes del cuerpo.

El terapeuta, desde la más profunda escucha corporal, emplea su tacto únicamente para apoyar dichos mecanismos y estimular su acción. Esta escucha proporciona información importante sobre el funcionamiento de la persona en su totalidad. En respuesta a los golpes físicos, tensiones, o problemas emocionales etc, los tejidos del cuerpo se contraen. En ocasiones, esta contracción, sobre todo si el golpe ha sido fuerte o el trauma emocional intenso, queda contenida en el cuerpo, limitando su buen funcionamiento, y creando restricciones que provocan problemas que pueden durar años. El movimiento craneosacral las refleja como áreas de congestión o restricción y un terapeuta entrenado puede percibirlas, identificar su origen y trabajar con ellas. Cuando se liberan las tensiones, se libera también la energía que antes se utilizaba para mantener la contracción. Por tanto, es frecuente que la persona al recibir una sesión sienta algún tipo de movimiento involuntario o respuestas emocionales diversas…

Un terapeuta ejercitado podrá percibir el lugar anatómico exacto donde se encuentra la causa de un problema. De esta forma podrá trabajarse la causa, aunque esté anatómicamente lejos del síntoma, y después se podrá trabajar con el síntoma.

Este es un ejemplo de lo que podría pasar en una lesión de espalda por ejemplo… En palabras del Dr. John E. Upledger: “[…] De nuevo se produce un éxito sobresaliente cuando se utiliza la Terapia CraneoSacral contra los dolores de espalda […]. Trabajamos de dentro (núcleo) a afuera. Cuando se corrige el “núcleo”, el exterior (problema periférico) o se corrige por sí mismo o se vuelve manejable por medio de tratamientos convencionales.” (Citado del libro “Tu médico y tú”, página 178.)

Es evidente que para problemas de falta de estructuras, o desajustes genéticos, esta técnica no es la solución, pero sí apoyará a estos pacientes a llegar mejor y más rápidamente a resolver problemas de falta de madurez física y psicológica, teniendo muy presente los límites que físicamente están establecidos en estas personas.

Cualquiera puede ser beneficiado por esta técnica y todo dependerá de la cantidad de tiempo que lleva instaurado y la cualidad de lo que queramos tratar. Teniendo en cuenta que sólo tenemos un cuerpo y que en él se grava todo: físico, emoción y pensamiento, cualquiera de estas partes de nosotros, puede ser tratada desde la terapia cráneo-sacral, puesto que una no es independiente de ninguna de las otras dos.

Alergias, alteraciones temporomandibulares (A.T.M), ansiedad, depresión, dificultad en el embarazo, estrés, hiper o hipotiroidismo, hiperactividad, insomnio, migrañas, neuralgias, parálisis facial, problemas digestivos, sinusitis, zumbidos en los oídos….